Hoy os contaremos la visita de Alfonso XIII a las Hurdes, un curioso episodio de nuestra historia Extremeña

Frase del día

“No es que el alcohol sea la maldición de la clase trabajadora, sino que es el trabajo la maldición de la clase bebedora”

Verdades Matutinas

En nuestra noticia de hoy vamos a comentar algo que cada año (No hay uno que no se salve) salpica nuestros televistores. Todos sabemos que los desastres naturales cuando suceden acaban con miles de vidas y acaban con cientos de edificios y negocios, pero si algo bueno pueden tener es que no duran para siempre, llegará un punto en el que el desastre acabará y entonces ya podremos empezar a habar de secuelas.

Pero existiendo zonas del mundo en las que esto de los desastres es tan terriblemente común nos preguntamos, ¿Por qué nadie le pone remedio? Es cierto que no se puede evitar que en el Golfo de Méjico la temporada de huracanes deje algún que otro percance, pero si los japoneses han hecho sus ciudades a prueba de terremotos ¿Qué les pasa a los mejicanos que sus ciudades no se ponen nunca a prueba de huracanes?

Porque vamos a ver, yo creo que hay algo muy sencillo de entender y es que es más barato hacer una casa que valga 3 veces más pero que aguante estos desastres que tener que reconstruir 10 veces una casa el triple de barata ¿Y dónde están las normas de construcción? ¿Y la seguridad en los edificios (Al menos públicos)? En fin, que empieza una nueva temporada de huracanes según podíamos leer en El Mundo y de la que, seguramente, nos acabará llegando alguna terrible noticia, otra vez.

Pero volviendo a temas más extremeños, como hoy es domingo os dejamos un acontecimiento muy especial de nuestra historia común, esperamos que lo disfruteis:

Resumiendo, Extremadura

  En el extremo norte de Extremadura, incluyendo la zona salmantina conocida como las Batuecas, se extiende una de las tierras con más historia de nuestra región, las Hurdes, y hoy destriparemos un poco más uno de los hechos que han marcado para siempre esta comarca: la visita de Alfonso XIII.

 

Las Hurdes del siglo XIX distaba mucho de la actual, el conjunto de pequeñas alquerías diseminadas y aisladas por estrechos y empinados caminos conformaban la que bien podría haber sido la región más atrasada de la Europa de aquel entonces. Acosado por lo escarpado del terreno, las malas comunicaciones y los pocos beneficios que se le podían arañar a la tierra, el hurdano de la época era un ser paupérrimo destinado ya en el nacimiento a padecer una vida de extrema pobreza.

 

Enfermedades como el bocio o las ocasionadas por comer solo para llenar el estómago (Como los que comían plantas y flores solo para saciar el hambre aún sabiendo que ello les mataría) eran tan comunes como las causadas por la endogamia, lo cual hacía pensar a todo visitante que se trataba aquella de una sociedad enteramente enferma. Este último problema, el de la endogamia, se convirtió en fuente para muchas leyendas sobre seres deformes y monstruos que habitaban estas tierras, lo cual sin duda contribuyó a engrosar la larga leyenda que arrastra esta comarca.

 

A principios del siglo XX se conforma la Sociedad para la Esperanza de las Urdes, una asociación que luchó por hacer llegar hasta el monarca lo que se en verdad se vivía en aquella zona subdesarrollada. En Salamanca, años antes de que la visita se hiciese efectiva, se envió una comisión de tan peculiar asociación a la comitiva del rey, que en ese momento se encontraba en la ciudad, y de quien consiguieron la promesa de una próxima visita.

 

En 1922, acompañado de Gregorio Marañón y una pequeña comitiva, Alfonso XIII decide emprender un viaje hacia la geografía hurdana, pasando por Ávila hasta llegar a Casar de Palomero, el punto de entrada del rey en la comarca. Durante su visita pudo constatar tanto la belleza como la pobreza del lugar y el monarca se aseguró a su regreso a Madrid de que se crease el Real Patronato de las Hurdes, que aunque con el tiempo variase en su nombre (Durante la república y la dictadura) mantendría su importante función, la de desarrollar y dar vitalidad a una zona tan deprimida por la pobreza.

 

Aunque hoy en día podemos viajar a las Hurdes y seguir visitando alquerías abandonadas en las que se conservan las antiguas casas de pizarra, lo cierto es que en la comarca el desarrollo se puede ver por todos los lados, las carreteras, las nuevas casas, los negocios y naves industriales son ejemplos de que las Hurdes ya no son lo que eran.

 

Y para terminar el post de este domingo tras dos semanas que con exámenes y demás preocupaciones que están siendo muy poco productivas en el blog os volvemos a pedir disculpas, a agradecer vuestra fidelidad y a esperar que os sigan gustando nuestros temas ¡Adios amigos!

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