Hoy entenderemos un poco mejor los conflictos que pueblan el planeta con nuestra nueva sección: problemas internacionales

Frase del día

“En la venganza el debil es siempre el más feroz”

OS ANUNCIAMOS QUE HOY HAY UN NUEVO CAPÍTULO DE NUESTRA SERIE “LA VIDA DE ARI” LO PODEIS DISFRUTAR EN EL APARTADO DE LA DERECHA 😛

Problemas internacionales

 Dice mucho el título de la nueva sección a la que habrá de presentar, hablaremos los domingos de cómo son realmente los conflictos que oímos habitualmente en la televisión y de por qué las partes han llegado a ese extremo, una forma de mirar desde nuestra cómoda Extremadura aquellos malestares que por el mundo se están viviendo. Esta primera semana la dedicaremos al conflicto ruso-checheno, un sangriento enfrentamiento en una de las repúblicas caucásicas más pequeña y escarpada.

 

EL Caucaso es una de las cordilleras más altas del mundo, están en ella cinco de los picos más altos del mundo con más de 5.000 metros, siendo el Elbrus el más conocido, y en aquella zona tan montañosa lo más normal sería pensar que no vive nadie, pero no. Las ladelas del Cáucaso están densamente habitadas, y en una pequeña zona se encontraba el pueblo checheno, un pueblo guerrero y beligerante que muy a su pesar fue conquistado a mediados del siglo XIX por el Imperio Ruso.

 

Cuando a principios del siglo XX el bando comunista gana guerra civil en Rusia y se declara en todo el territorio la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el pequeño estado checheno pasa a formar parte de la coalición, paso que sería nefasto ya que en la Segunda Guerra Mundial comenzaría el peor episodio de esta nación y que sería el episodio que provocaría los primeros odios contra los rusos.

 

Con el avance de Hitler a Stalingrado en la II GM la población chechena, que literalmente “estorbaba” para los planes del alto mando soviético, fue forzada a realizar un arduo éxodo en el que pereció cerca del 40% de la población. Este hecho provocaría en este pueblo montañoso un duro rechazo ante el sometimiento ruso y unas ansias de libertad que, si bien no afloraron por miedo durante la etapa comunista, sí lo haría y con renovado ímpetu con la llegada de la democracia.

 

Tras la disolución de la URSS Chechenia pasó a formar parte de Rusia, pero pocos meses después el gobierno de la república federal dimitió presionado por los independentistas, quienes tomaron el poder, asesinaron al delegado del gobierno en aquella zona y autoproclamaron unilateralmente la República Independiente de Chechenia, hecho que por supuesto no fue reconocido por ningún estado. En este entorno huyeron de la zona cerca de trescientos mil rusos, y eso los que pudieron porque después comenzó una oleada de violencia contra los que decidieron quedarse. Esto afectó además a la industria chechena, la cual se vio afectada por la falta de ingenieros rusos y cayó en un profundo declive.

 

El entonces borrachín presidente de Rusia, Boris Yeltsin, pensó que dejar que una parte del territorio ruso se escindiese por su cuenta y así por las buenas era imperdonable, y a demás podría servir de ejemplo a otros separatistas, por lo que decidió invadir el pequeño territorio e imponer su orden. Sin embargo el ejército ruso nunca consiguió llegar hasta las montañas, donde los guerrilleros chechenos campaban a sus anchas, y una táctica de guerrillas y secuestros para llamar la atención internacional puso en jaque al gobierno de Yeltsin, quién en 1996 consiguió un cese al fuego que prácticamente concedía la libertad a Chechenia.

 

Tres años después de la terrible guerra que dejó más de setenta mil muertos en Chechenia, el tratado de paz se rompió debido a un ataque de guerrilleros chechenos contra la vecina república rusa de Daguestán. Este ataque fue seguido de una serie de atentados en Moscú, tras los cuales la respuesta rusa no se hizo esperar. En el 99 la situación estaba complicada, pues Yeltsin había dimitido y le sucedía un por aquel entonces poco conocido Putin, quien tenía por delante un intenso problema nacional y unas elecciones generales a tan solo tres meses.

 

La acción rusa fue contundente, y en los meses preelectorales masivos bombardeos e intensos ataques de artillería sacudieron la república caucásica, de tal forma que en todo el país las votaciones dieron vencedor al pequeño Vladimir. Tras este primer ataque se llegó al mismo problema que en la guerra anterior, era imposible llegar hasta los refugios de guerrilleros en las montañas, por lo que se decidió hacer una “República pro-rusa” en los terrenos ya dominados y dejar que los chechenos malos se amargaran en las montañas.

 

Y desde entonces salvo algún que otro atentado por ahí, que si no se aburrirían demasiado en las montañas, digo yo, la situación ha permanecido en este status quo que, pese a haberse cobrado más de ciento cincuenta mil vidas desde el inicio del conflico, sigue irresoluble y tirante, esperando cualquier otra mecha que les permita reencender la llama. Pero en ese caso os lo contaremos en otro capítulo, porque con este os tenemos ya que dejar, esperemos que acabe bien el fin de semana y que la próxima empiece mejor si cabe. ¡¡Y no olvideis el nuevo capítulo de La Vida de Ari!! ¡Hasta mañana amigos!

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